Esta es una página de difusión de la Fe Cristiana a la luz del Magisterio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

«Es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da Testimonio y Anuncia». (B. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 24)
¿AMAS?

«Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con tu fuerza» (Deut. 6, 5)
¿Qué cosa es el amor? Busquemos en el Jardín de Dios esta fragantísima y hermosísima Flor.
El Amor está en Dios como un fuego inmenso. Dios Es el propio Amor. Con el Amor con que el Padre Ama al Hijo, el Hijo nos Ama a nosotros, y con este mismo amor nosotros hemos de corresponderle.
Hemos de amar a Dios porque Es Infinitamente Amable…y todo cuanto se ama sin Dios, fuera de Dios, sin respeto a Dios y contra Dios, es un amor impuro.
La Bondad Suma de Dios y Su inmensa Belleza atrae, eleva y roba todos los afectos de corazón humano con la suavísima fragancia de Sus Infinitas Perfecciones y Atributos.
María, Asistida por la Gracia y dones del Espíritu santo desde Su Inmaculada Concepción, Amó con tal intensidad a Dios, que atrajo a Su seno Virginal con la fragancia suave y Pura de esta Flor mística, al mismo Hijo de Dios, y el Hijo del Eterno no vaciló, aunque era Criatura, en Tomarla por Madre.
Nuestro corazón está fabricado para amar, y para amar un Objeto Infinito, Inmenso y Eterno, que reúne en Sí, cuantas Perfecciones puede concebir nuestro débil entendimiento.
El amor de Dios, ¿está en el jardín de tu alma?
Busca bien en este rosal: ¿está en ti?
Mira bien…Si no lo hallas, aún tienes tiempo: marcha a María, tu Jardinera, y dile que lo Plante, lo Riegue y lo Cuide.
¿Amas? ¿Qué amas?
Donde está el amor, está el corazón; donde está el corazón está toda la plenitud y fuerza de tus afectos; donde están estos, está tu alma toda, tus pensamientos, tus potencias y sentidos (Mt. 6, 21).
¿Amas a Dios de todo corazón? Mira que sin este amor no puedes entrar al Cielo.
Ahora presentemos nuestra rosa a María:
Señora: recibe en Tus manos un ramillete de rosas, es mi regalo para Ti. Es mi amor para con Dios mi Señor.
Desde hoy, postrado a Tus pies, prometo, sí, lo tengo resuelto, amar con todos mis afectos a Dios. Yo me complazco en que Dios Sea Quien Es…Sin Él, y fuera de Él, nada quiero amar.
Quiero lo que Dios quiere; aborrezco lo que Dios Aborrece; la Voluntad de Dios será mi voluntad. Así lo propongo, y con la Divina Gracia, y Tu Asistencia, Madre querida, así será. Amén» (Beato Francisco Palau, Religioso Carmelita y Fundador).
Semper Mariam In Cordis Tuo.

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