Esta es una página de difusión de la Fe Cristiana a la luz del Magisterio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

«Es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da Testimonio y Anuncia». (B. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 24)
Mostrando entradas con la etiqueta Sagrada Tradición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sagrada Tradición. Mostrar todas las entradas
DIOS NOS LLAMA INCANSABLEMENTE 
A LA CONVERSIÓN


«Hermanos, ¿cuándo nos decidiremos a obedecer a Cristo que nos Llama a Su Reino Celeste? ¿Es que no nos Purificaremos? ¿Es que no nos decidiremos a abandonar nuestra habitual forma de vivir para seguir, a fondo, el Evangelio?
No permanezcamos en la despreocupación y la relajación; no dejemos ligeramente, para mañana o aún para más tarde, para comenzar a hacer lo que debemos. “Ahora es la Hora favorable, dice el Apóstol Pablo, ahora es el día de la Salvación" (2 Cor 6,2). Actualmente es, para nosotros, el tiempo de la penitencia, más tarde será el de la Recompensa; ahora es el tiempo de la perseverancia, un día llegará el de la Consolación. Dios Viene ahora para Ayudar a los que se alejan del Bien; más adelante Él Será el Juez de nuestros actos, de nuestras palabras y de nuestros pensamientos como hombres. Hoy nos aprovechamos de Su Paciencia; en el día de la Resurrección conoceremos Sus Justos Juicios, cuando cada uno reciba lo que corresponda a nuestras Obras».
Semper Mariam In Cordis Tuo.
DE VIRTUD EN VIRTUD



«Aplíquense a correr con celo en la vía de la Verdad, esfuércense siempre en avanzar de Virtud en Virtud. No avanzar es retroceder, pues el alma no puede jamás estar quieta. 

Y ¿cómo podremos nosotros, muy queridos hijos, aumentar el fuego en el Santo deseo? Poniendo la leña sobre el fuego. Pero ¿qué fuego? El recuerdo de los numerosos e infinitos Favores de Dios, que son innombrables, y sobre todo el recuerdo de la Sangre vertida por el Verbo, Su Hijo Único, para mostrarnos a nosotros el Amor Inefable que Dios nos tiene; recordando nosotros este Favor y tantos otros, veremos aumentar nuestro amor».

Semper Mariam In Cordis Tuo.


MÁS QUE NINGUNO


No te compares con algunos, ni siquiera con uno solo. Porque ¿qué sabes tú, si aquel uno, a quien consideras como el más vil y miserable de todos, qué sabes, insisto, si, Merced a un cambio Operado por la Diestra del Altísimo, no llegará a ser mejor que tú, o si lo es ya a la Mirada de Dios? Por eso el Señor Quiso que eligiéramos no un puesto mediano, ni el penúltimo ni siquiera uno de los últimos, sino que dijo: «Vete a sentarte en el último puesto» de modo que sólo tú seas el último de los comensales, "Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado" 
(Lc. 14, 11)».

Semper Mariam In Cordis Tuo.

SER TODO DE DIOS

«Hermanos, examinen con atención sus moradas interiores, abran los ojos y consideren cual es vuestro mayor amor...
¿Qué es lo que temes dándote? ¿Perderte? Al contrario, es rechazando darte que te pierdes. El mismo Amor se expresa por boca de la Sabiduría y con una palabra apacigua el desasosiego en la que te mete esta palabra: “¡Date a ti mismo!” Si alguien quisiera venderte un terreno te diría: “Dame tu dinero”. Escucha lo que te dice el Amor por boca de la Sabiduría: “Hijo, dame tu corazón” (Prov 23,26). Tu corazón estaba mal cuando era tuyo; eras presa de las malas pasiones. ¡Quítalas de ahí! ¿Dónde llevarlas? ¡A quién ofrecérselas? “Hijo, ¡dame tu corazón!” dice la Sabiduría. Que sea mío, y no lo perderás…
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser” (Mt 22,37)… El que te Creó, te Quiere todo entero».
"Arrojad de vosotros todas las transgresiones que habéis cometido, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo" (Ez. 18, 31).
"¿Quién puede decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?" (Prov. 20, 9).
Yo "os Daré -nos dice el Señor-, un corazón Nuevo y pondré un espíritu Nuevo dentro de vosotros; Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os Daré un corazón de carne" (Ez. 36, 26).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
EL VALOR DEL TIEMPO


«¿Crees que Dios te dará poco tiempo para procurar tu Conversión, o que te Dará mucho?.
Si crees que el tiempo es poco, por qué no aprovechas todos los instantes de un tiempo tan breve y tan precioso para ti?
Si crees que te Dará mucho, pues adquieres una gran obligación. Y de qué modo le podrás mostrar tu agradecimiento, si no es utilizando este tiempo -que otros no han tenido y la Divina Bondad te Concedió a ti-, aplacando Su Justicia y amándole.
Dios no nos Da tiempo para que lo empleemos en ofenderle. Cuánta es nuestra ingratitud e injusticia, si le empleamos en pecar y en diferir nuestra Conversión.
Diferir este camino de regreso definitivo a Él, con una motivación tan injusta, es ponerse en riesgo de no hacerlo jamás».
Semper Mariam In Cordis Tuo.

AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS

«Los grandes de la tierra se vanaglorian de poseer reinos y riquezas. Jesucristo encuentra toda Su Felicidad en Reinar sobre nuestros corazones; es el Reino que Ansía y que Decidió Conquistar por Su Muerte en la Cruz: "Lleva a hombros el Principado" (Is 9,5). Por estas palabras, varios intérpretes... entienden la Cruz que nuestro Divino Redentor Llevó sobre Sus hombros.
 "Este Rey del Cielo, dice un autor, es un Maestro muy diferente del demonio: éste carga pesados fardos en los hombros de sus esclavos. Jesús, al contrario, Toma sobre Sí todo el peso de Su Reino; abraza la Cruz y Quiere Morir en ella para Reinar sobre nuestros corazones". Y Tertuliano dice que mientras los monarcas de la tierra "llevan el cetro en la mano y la corona sobre la cabeza como emblemas de su poder, Jesucristo Llevó la Cruz sobre Sus hombros. Y la Cruz fue el Trono dónde Subió, para fundar Su Reinado de Amor»...
Apresurémonos pues a consagrarle todo el amor de nuestro corazón a este Dios que, para obtenerlo, Sacrificó Su Sangre, Su Vida, a Él mismo. "Si supieras el Don de Dios, decía Jesús a la Samaritana, y Quién Es el que Te Dice: Dame de beber" (Jn 4,10). Es decir: si supieras la Grandeza de la Gracia que recibes de Dios... ¡Oh, si el alma comprendiera  qué Gracia tan extraordinaria le Hace Dios cuando reclama su amor en estos términos: "Amarás al Señor tu Dios".
 ¿Quién al escuchar a su príncipe decirle: "Ámame", no quedaría cautivado por esta invitación? Y Dios ¿no conseguiría ganar nuestro corazón, aunque nos lo Pida con tanta Bondad: "Hijo Mío, dame tu corazón?» (Pr 23,26) Pero este corazón, Dios no lo quiere a medias; lo Quiere entero, sin reserva; este es Su Mandamiento: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón".

Te adoro, Señor, desde el abismo de mi nada y Te doy gracias por todas las Mercedes que me has Hecho, especialmente por haberte dado Tú mismo en el Sacramento del Altar, y por haberme Concedido por mi Abogada a Tu Amantísima Madre. Amén».

Semper Mariam In Cordis Tuo.



La Voluntad de Dios 
es lo que Cristo ha Obrado y Enseñado

«La Voluntad de Dios es lo que Cristo ha Obrado y Enseñado: la Humildad en la conducta, la solidez en la Fe, la modestia en las palabras, la Justicia en los actos, la Misericordia en las obras, la Disciplina en las costumbres. La Voluntad de Dios consiste en no hacer daño a nadie, en soportar el daño que nos hacen los otros, conservar la Paz con nuestros hermanos, amar a Dios con todo nuestro corazón, porque es nuestro Padre y reverenciarle porque Es nuestro Dios. No preferir nada a Cristo ya que Él nos prefiere ante todo lo demás, pegarnos indefectiblemente a Su Amor, mantenernos en pie bajo la Cruz con valentía y confianza. Cuando se trata de luchar por causa de Su Nombre y de Su Honor, ser fieles a nuestras palabras; dar pruebas de confianza en las dificultades para mantener el Combate, tener Paciencia en la muerte para obtener la Corona. Esto significa ser Coherederos de Cristo, cumplir los Preceptos de Dios, hacer la Voluntad de Dios.
Nadie es fuerte por sus propios recursos sino que la fortaleza radica en la Bondad y en la Misericordia de Dios».
Semper Mariam In Cordis Tuo.