Esta es una página de difusión de la Fe Cristiana a la luz del Magisterio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

«Es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da Testimonio y Anuncia». (B. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 24)
HACEDLO FRUCTIFICAR

«“Señor, aquí tienes Tu pieza de oro, la guardé en un pedazo de tela”. ¿De qué se va a ocupar después este hombre si ha abandonado su instrumento de trabajo? De manera irresponsable optó por la solución más cómoda, la de devolver lo que había recibido. ¡Se dedicará a matar el tiempo: los minutos, las horas, los días, los meses, los años, la vida! Los otros se han esforzado mucho negociando, preocupándose noblemente por devolver a su amo más de lo que recibieron, el fruto legítimo, porque la recomendación fue muy concreta: “Hacedlo fructificar hasta que yo vuelva”.
¡Qué lástima no vivir más que para matar su tiempo, ese tesoro de Dios! Nada puede excusar un comportamiento semejante. San Juan Crisóstomo escribe: “Que nadie diga: no dispongo más que de un talento, no puedo hacer nada con él. Con un solo talento puedes actuar de forma meritoria”. Triste cosa es no sacar provecho, hacer rendir todas las capacidades, pequeñas o grandes, que Dios concede al hombre para que se dedique a servir a las almas y a la sociedad! Cuando, por egoísmo, el cristiano se encoge, se esconde, se desinteresa, en una palabra, cuando mata su tiempo, se arriesga mucho a Matar su Cielo. El que ama a Dios no se limita tan sólo a poner todo lo que posee, todo lo que es al servicio de Cristo: se da él mismo». (S. José María Escrivá de Balaguer, Pbro y Fundador)
Semper Mariam In Cordis Tuo.