Esta es una página de difusión de la Fe Cristiana a la luz del Magisterio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

«Es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da Testimonio y Anuncia». (B. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 24)
EL QUE SE DECLARE POR MÍ

«To do el que se declare por Mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se Declarará por él ante los Ángeles de Dios» (Lc. 12, 8).

Actas de los santos Carpo, Pápilo, Agatónica, y compañeros (tercer siglo), Mártires.

Martirio de Carpo

    En tiempo del emperador Decio, Óptimo era procónsul de Pérgamo; el bienaventurado Carpo, obispo de Gados, y el diácono Papilo de Tiatira, confesores de Cristo los dos, comparecieron ante él, el procónsul dice a Carpo: 

      — ¿Cómo te llamas? 
      — Mi primer nombre, el más bello, es Cristiano. Mi nombre en el mundo es Carpo. 
      — Conoces, ¿no es cierto?, los edictos de los Césares que os obligan a sacrificar a los dioses, amos del mundo. Te mando acercarte y sacrificar. 
      — Soy cristiano. Adoro a Cristo, el Hijo de Dios, que ha Venido a la tierra en los Últimos tiempos para Salvarnos y Librarnos de los engaños del demonio. Así es que no voy a sacrificar a semejantes ídolos. 
      — Sacrifica a los dioses, tal como lo ordena el emperador. 
      — Que mueran los dioses que no han creado el cielo y la tierra. 
      — Sacrifica, el emperador lo quiere. 
      — Los vivos no sacrifican a los muertos. 
      — Así, según tú crees ¿los dioses son unos muertos? 
      — Perfectamente. Y mira como es: se parecen a los hombres, pero son inmóviles. Deja de cubrirlos de honores; puesto que no se mueven, los perros y los cuervos los cubrirán de desechos. 
      — Se trata de sacrificar… Ten piedad de ti mismo. 
      — Es por eso que he escogido la mejor parte. 

    Ante estas palabras el procónsul le hizo colgar… y desgarrar su cuerpo con la uñas de hierro… 

Martirio de Papilo 

    Entonces el procónsul se giró hacia Papilo, para interrogarlo. 

      — ¿Eres tú de la clase de los notables? 
      — No. 
      — Entonces ¿qué eres tú? 
      — Soy un ciudadano 
      — ¿Tienes hijos? 
      — Muchos, gracias a Dios 
    Una voz desde la muchedumbre gritó: “Son los cristianos a quienes él llama sus hijos.” 
      — ¿Por qué me has mentido diciendo que tienes hijos? 
      — Constata que no miento, sino que digo la verdad: en todas las ciudades de la provincia tengo hijos según Dios 
      — Sacrifica o explícate. 
      — Sirvo a Dios desde mi juventud, jamás he sacrificado a los ídolos; yo mismo me ofrezco en sacrificio al Dios Vivo y Verdadero, que Tiene Poder sobre toda carne. He terminado, no tengo nada más que añadir. 

    Lo ataron también a él al caballete y fue desgarrado con las uñas de hierro. Tres equipos de verdugos se relevaban, sin que a Papilo se le escapara ningún gemido. Como un aguerrido atleta, miraba en silencio el furor de sus enemigos… El procónsul les condenó a ser quemados vivos… En el anfiteatro, los espectadores más próximos vieron que Carpo sonreía. Sorprendidos le preguntaron: “¿Por qué sonríes?”. El bienaventurado respondió:

 “Veo la Gloria del Señor, y estoy lleno de gozo. Heme aquí libre desde ahora; ya no volveré a conocer vuestras miserias”… 

 Martirio de Agatónica 

    Una mujer que asistía al Martirio, Agatónica, vio la Gloria del Señor que Carpo decía haber contemplado. Comprendió que era un Signo del Cielo, y rápidamente gritó: 

“Este Festín se ha preparado también para mí… Soy cristiana. Nunca he sacrificado a los demonios, sino solamente a Dios. Muy a gusto, si soy digna de ello, seguiré las pisadas de mis maestros, los Santos. Es mi mayor deseo”… El procónsul le dijo: “Sacrifica, y no me obligues a condenarte al mismo suplicio”. 
      — Haz lo que te parezca bien. He venido a sufrir por el Nombre de Cristo. Estoy dispuesta.

    Al llegar al lugar del suplicio, Agatónica se quitó los vestidos y, muy gozosa, subió a la hoguera. Los espectadores estaban admirados de su belleza; y se lamentaban: “¡Qué inicuos juicios y qué decretos tan injustos!”. Cuando sintió que las llamas tocaban su cuerpo, grito por tres veces: “Señor, Señor, Señor, Ven en mi Ayuda. Es a Ti a Quien recurro”. Estas fueron sus últimas palabras.

«Quien quiera salvar su vida la Perderá; pero quien pierda su vida por Mí y por el Evangelio la Salvará» (Mc 8, 35).

Que el Señor no nos Castigue como merecen nuestros pecados y nos Conceda la Gracia de la Perseverancia final. 

Santa María, Madre de Dios, Ruega por nosotros pecadores, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Semper Mariam In Cordis Tuo.


SED DE NUESTRA ORACIÓN


«Deseamos mucho orar, pero después, fracasamos. Es entonces cuando nos desanimamos y renunciamos. Si quieres orar mejor, debes orar más. Dios acepta el fracaso, pero no Quiere el desánimo. En la oración cada día Quiere más que seamos como niños, cada vez más humildes, cada vez más llenos de agradecimiento.


Ama orar. La oración dilata el corazón hasta que éste sea capaz de recibir el Don de Dios que es Él mismo. Pide, busca, y tu corazón se ensanchará hasta el punto de recibirle, de tenerle en ti como tu Bien.
Oremos por los que no oran». (Sta Teresa de Calcuta, Religiosa y Fundadora).
Semper Mariam In Cordis Tuo.


LA GRAN PREGUNTA


«Malaquías se hace la gran pregunta del Bien y del Mal. Los justos no parecen recibir ningún premio, mientras que los malos prosperan. ¿Vale la pena ser buenos? No podemos juzgar las personas, (aunque sí sus hechos: «por sus frutos los conocerán», Mt. 7, 16), pero dentro notamos lo bueno y lo malo, y la Bienaventuranza Prometida nos coloca ante elecciones morales decisivas. Nos invita a purificar nuestro corazón de sus instintos malvados y a buscar el Amor de Dios por encima de todo. Nos enseña que la verdadera Dicha no reside ni en la riqueza o el bienestar, ni en la gloria humana o el poder, ni en ninguna obra humana, por útil que sea, como las ciencias, las técnicas y las artes, ni en ninguna criatura, sino en Dios solo, Fuente de todo Bien y de todo Amor: El dinero es el ídolo de nuestro tiempo. A él rinde homenaje "instintivo" la multitud, la masa de los hombres. Estos miden la dicha según la fortuna, y, según la fortuna también, miden la honorabilidad...
Todo esto se debe a la convicción de que con la riqueza se puede todo. La riqueza por tanto es uno de los ídolos de nuestros días, y la notoriedad es otro...La notoriedad, el hecho de ser reconocido y de hacer ruido en el mundo (lo que podría llamarse una fama de prensa) ha llegado a ser considerada como un bien en sí misma, un bien soberano, un objeto de verdadera veneración» (Catecismo nº 1723).
”Procuremos, por tanto, no perder jamás el punto de mira Sobrenatural, viendo detrás de cada acontecimiento a Dios: ante lo agradable y lo desagradable, ante el consuelo... y ante el desconsuelo por la muerte de un ser querido. Primero de todo la charla con tu Padre Dios, buscando al Señor en el centro de nuestra alma. No es cosa que pueda considerarse como pequeñez, de poca monta: es manifestación clara de vida interior constante, de auténtico diálogo de amor» (S. José María Escrivá de Balaguer).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
ÁNGELES DE DIOS



La Angeología que propone hoy la Nueva Era, no es descubrimiento moderno, pues ya en el siglo I-II, el agnosticismo desviaba a los fieles por las mismas sendas. Ello hizo escribir al Apóstol Pablo: «Que nadie os prive del Premio, a causa del gusto por ruines prácticas, del culto de los Ángeles, obsesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal» (Col. 2, 18).

La existencia de los Ángeles sí pertenece a nuestra Fe.
«Con todo su ser, los Ángeles son Servidores y Mensajeros de Dios...Cristo Es el centro del mundo de los Ángeles. Los Ángeles Le pertenecen: "Cuando el Hijo del hombre Venga en Su Gloria acompañado de todos Sus Ángeles... (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron Creados por y para El...» (Catecismo Católico n° 329 y 331).

¿Cuáles son los nombres de los Ángeles?
«Miles de millares Le servían -escribe el Profeta Daniel-, miríadas de miríadas estaban de pie delante de Él» (7, 10).
Su número es inmenso y desconocido para nosotros, así como sus nombres particulares. La Sagrada Escritura los divide en Jerarquías -desde Ángeles a Querubines, la Jerarquía suprema-, pero no nos da más que el nombre propio de tres Arcágeles: S. Miguel, S. Gabriel y S. Rafael. SÓLO TRES.

¿Puede darse culto al ángel Uriel? No.
En el año 745 un Concilio provincial convocado por el Papa Zacarías lo excluyó de la lista de nombres de la Jerarquía Angelical. Y más recientemente, la Sagrada Congregación para el Culto, en el Directorio de Piedad Popular, estableció que «también hay que rechazar el uso de dar a los Ángeles nombres particulares, excepto Miguel, Gabriel y Rafael, que aparecen en la Escritura» (Nº 217).
¿De dónde surge el tan mencionado Uriel?
De la tradición del judaísmo rabínico y en algunas tradiciones cristianas como la Ortodoxa y la Copta. Pero su nombre tiene origen en textos apócrifos y cabalísticos, y NO SURGE de la Sagrada Escritura, Verdadera Revelación de Dios. Tampoco se contempla su culto en la Liturgia de la Santa Iglesia Católica.

¿Pueden los ángeles dar suerte? NO.
La "suerte" no existe, ni buena, ni mala. La "suerte" implica la suma de hechos fortuitos, y los cristianos sabemos que «en todo Interviene Dios para el Bien de los que lo aman» (Rom. 8, 28), y que sin Él «no podemos hacer nada» (Jn. 15, 5).

¿Se puede conocer el futuro por su medio? NO.
Siendo seres Creados, no tienen poderes por sí mismos, ni pueden conocer el futuro, pues ello es un Atributo que solo pertenece al Dios que los Creó.
Cadenas que prometen las mayores desgracias si se cortan, y todo arte adivinatorio como el tarot y demás, afectan el Primer Mandamiento, y por tanto son pecado mortal. Los Ángeles son seres superiores a nosotros, en cuanto que ellos son espíritu puros, no tienen el peso de la carne como tú y como yo; pero son inferiores a Dios, y Sus servidores. Nada pueden por sí mismos, y el que eso pregona miente.

«Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (Deut  18, 10; Jer  29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el Honor y el respeto, mezclados de Temor amoroso, que debemos solamente a Dios» (Catecismo Católico, n° 2116)

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, Clavad en nuestro corazón el aguijón de la Santa inquietud de Dios, para que no cesemos jamás de buscarlo con pasión, contrición y amor.
Ayudadnos a reconocer a Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo. Ayudadnos en la Lucha contra los poderes de las Tinieblas que nos rodean y nos oprimen solapadamente.
Ayudadnos para que ninguno de nosotros se Pierda Eternamente, y para que un día, gozosos, podamos reunirnos en la Felicidad Eterna. Amén.

Semper Mariam In Cordis Tuo.
¿ME AMA DIOS CÓMO SOY?

«Yo os aseguro: Si no cambiáis y os hacéis cómo niños, no entraréis en el Reino de los Cielos» (Mt. 18, 3)
Es habitual escuchar la frase "Dios nos ama como somos". Y es cierto, Dios nos Ama: te Ama a ti y también me Ama a mí.
«Dios Es Amor» (1 Jn 4,8), y para que no quede duda de la delicadeza de ese Amor, Él mismo Declara que «Sus Delicias están con los hijos de los hombres» (Prov. 8, 31). Y en otro lugar, lo especifica aún más: «...los Santos que están en la tierra, ellos son los nobles en quienes está toda Mi Delicia» (Sal 16, 3). Queda clara, entonces, la primera parte de la frase, "Dios nos Ama".
¿Pero qué pasa con la segunda parte, con aquella que asegura que nos ama "cómo" somos? Quizá parezca ser sólo una cuestión de semántica sin importancia, pero verás que no lo es. Y el Evangelio de este día nos lo demuestra. No es correcto decir que Dios me Ama cómo soy. Porque si así fuera, ¿a qué tantas y tantas invitaciones de Dios a través de Su Palabra para que cambiemos de forma de ver este mundo, de vivir en él?
Cuaresma comienza cada Año Litúrgico recordando el Mandato del Señor: «Conviértete y cree en el Evangelio» (Mc. 1, 15).
«De Él (de nuestro Señor), escribe el Apóstol Pablo, aprendieron que es preciso renunciar a la vida que llevaban, despojándose del hombre viejo, que se va corrompiendo por la seducción de la concupiscencia, para Renovarse en lo más íntimo de su espíritu y Revestirse del hombre Nuevo, Creado a Imagen de Dios en la Justicia y en la verdadera Santidad» (Ef. 4, 22-24). Y en otro lugar escribe: «Transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la Voluntad de Dios: lo que es Bueno, lo que le Agrada, lo Perfecto» (Rom. 12, 2).
Y la de hoy es absoluta, sea que nos guste o que no, pues de ese cambio depende nuestra entrada al Reino de los Cielos, es decir, la Salvación de nuestra alma.
«No tengamos, pues, de Dios una idea equivocada, escribe S. Basilio (Doctor de la Iglesia); Su Amor por los hombres no debe ser para nosotros pretexto de negligencia». Dios no nos Ama cómo somos, sino a pesar de cómo somos. Dios me Ama a pesar de mis pecados, y porque me Ama, me Concede tiempo: «Aunque vuestros pecados lleguen hasta el cielo, aunque sean como la púrpura y rojos como escarlata, si os Convertís a Mí de todo corazón y decís “Padre”, os Escucharé como a Mi Pueblo Santo” (Ez. 18, 23).
Me ama a pesar de mis abandonos, a pesar de mis olvidos y aún, a pesar de mis desprecios. Me Ama, no "cómo soy", sino a pesar de cómo soy. Y porque me Ama, no se cansa de avisarme y de invitarme a volver a Él, una y otra vez mientras dura mi camino por este Destierro.
«Queriendo, pues el Señor, que todos los que Él Ama tengan parte en la Conversión, lo Confirmó con Su Omnipotente Voluntad. Obedezcamos, por tanto, a Su Magnifico y Glorioso Designio, e implorando con súplicas Su Misericordia y Benignidad recurramos a Su Benevolencia y Convirtámonos, dejadas a un lado las vanas obras, las contiendas y la envidia, que conduce a la Muerte» (S. Clemente Romano, Papa y Doctor de la Iglesia).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
NUESTRA SEÑORA DEL SANTO ROSARIO

«Si la contemplación cristiana no puede prescindir de la Palabra de Dios, también el Rosario, para que sea oración contemplativa, debe brotar siempre del silencio del corazón como respuesta a la Palabra, según el Modelo de la Oración de María. Bien mirado, el Rosario está todo él entretejido de elementos tomados de la Sagrada Escritura. Está, ante todo, la enunciación del Misterio, hecha preferiblemente, con palabras tomadas de la Biblia. Sigue el Padrenuestro: al dar a la oración una orientación "vertical", abre el alma de quien reza el
Rosario a una correcta actitud filial, según la invitación del Señor: "Cuando oréis decid: Padre..." (Lc 11, 2). La primera parte del Avemaría, tomada también del Evangelio, nos hace volver a escuchar cada vez las Palabras con que Dios se Dirigió a la Virgen mediante el Ángel, y las palabras de Bendición de Su prima Isabel. La segunda parte del Avemaría resuena como la respuesta de los hijos que, dirigiéndose suplicantes a su Madre, no hacen sino expresar su propia adhesión al Plan Salvífico Revelado por Dios. Así el pensamiento de quien reza está siempre anclado en la Escritura y en los Misterios que en ella se presentan.
En el mundo actual, tan dispersivo, esta oración ayuda a poner a Cristo en el centro, como hacía la Virgen, que Meditaba en Su Corazón todo lo que se decía de Su Hijo, y también lo que Él Hacía y Decía.

Cuando se reza el Rosario, se reviven los momentos importantes y significativos de la Historia de la Salvación; se recorren las diversas etapas de la Misión de Cristo. Con María, el corazón se orienta hacia el Misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de Sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria.

Que María nos ayude a acoger en nosotros la Gracia que procede de estos Misterios para que, a través de nosotros, pueda difundirse en la sociedad, a partir de las relaciones diarias, y purificarla de las numerosas fuerzas oscuras, abriéndola a la Novedad de Dios. En efecto, cuando se reza el Rosario de modo auténtico, no mecánico y superficial sino profundo, trae paz y reconciliación. Encierra  en sí la Fuerza Sanadora del Nombre  Santísimo de Jesús, invocado con Fe y con amor en el centro de cada Avemaría.
María es el Modelo de la vida cristiana. A Ella pido sobretodo que les permita caminar con decisión y alegría por el Camino de la Santidad, siguiendo las huellas de tantos luminosos Testigos de Cristo…
El Rosario es oración contemplativa y Cristocéntrica, inseparable de la meditación de la Sagrada Escritura. Es la oración del cristiano que avanza en la peregrinación de la Fe, en el seguimiento de Jesús, precedido por María. Deseo invitarlos, queridos hermanos y hermanas, a rezar el Rosario.

Que la diaria meditación de los Misterios de Cristo en unión con María, la Virgen Orante, nos fortalezca a todos en la Fe, en la Esperanza y en la Caridad» (Benedicto XVI, Obispo Emérito de Roma).

Semper Mariam In Cordis Tuo.
SEÑORA MÍA, MI CONSUELO DE DIOS

Toda Santa, Digna de todo Honor,
Tú eres la mejor Ofrenda
que la humanidad puede presentar a Dios.

Virgen Madre, Madre Siempre Virgen,
dirige una Súplica Materna a Tu Hijo.

Lleva hasta el Puerto la Barca de la Iglesia,
evitando los escollos y venciendo los oleajes.

Con Fe Te veneramos, Madre de Dios;
con amor Te honramos;
con Esperanza acudimos a Ti,
y Te proclamamos Bienaventurada.

Tú, Señora mía, mi Consuelo de Dios,
Ayuda de mi inexperiencia,
acoge la súplica que Te dirijo.

Tú, que para todos eres Fuente de Alegría,
hazme digno de exultar juntamente Contigo.

Mira a la Asamblea de los creyentes,
Madre del Salvador;
aleja de ellos las desgracias y las aflicciones;
líbralos del Mal y del maligno;
Protégelos con la abundancia de Tu Benevolencia.

Al Regreso Glorioso de Tu Hijo, nuestro Dios,
Defiende con Tu Materna Intercesión
nuestra fragilidad humana
y Acompáñanos hasta la Vida Eterna
con Tu mano Afectuosa,
Tú que eres Poderosa por Ser Madre.

(Benedicto XVI, 7-5-2005)

Semper Mariam In Cordis Tuo. 
BABILONIA Y JERUSALÉN

  «Hay dos ciudades: una se llama Babilonia, la otra Jerusalén. El nombre de Babilonia significa «confusión»; Jerusalén significa «visión de Paz». Mira bien a la ciudad de confusión para mejor conocer la visión de paz; soporta la primera, aspira a la segunda.

     ¿Qué es lo que nos permite distinguir a estas dos ciudades? ¿Podemos ahora separar la una de la otra? Están mezcladas una en la otra, desde el amanecer del género humano, se encaminan hacia el fin de los tiempos. Jerusalén nació con Abel, Babilonia con Caín... La materialidad de las dos ciudades se construyó más tarde, pero representan simbólicamente a las dos ciudades inmateriales cuyos orígenes remontan el comienzo de los tiempos y que deben durar hasta la Consumación de los siglos. Entonces el Señor las Separará, cuando ponga a unos a Su derecha y a los otros a Su izquierda (Mt 25,33)...

     Pero ya ahora hay alguna cosa que distingue a los ciudadanos de Jerusalén de los de Babilonia: son dos amores. El amor de Dios hace Jerusalén; el amor del mundo hace Babilonia. Pregúntate  qué es lo que amas y sabrás de dónde eres. Si te encuentras con que eres ciudadano de Babilonia, arranca de tu vida la codicia, planta en ella la Caridad; si te encuentras con que eres ciudadano de Jerusalén, soporta pacientemente la cautividad, esperad tu Liberación. En efecto, muchos de los ciudadanos de nuestra madre Jerusalén (Gal 4,26) primero habían sido cautivos de Babilonia...

     ¿Cómo despertar en nosotros el amor a la Jerusalén, nuestra Patria, de la que el largo exilio nos ha hecho perder el recuerdo? Es el Padre, Él mismo, Quien desde Allá nos Escribe y con Sus Cartas, que son las Santas Escrituras, enciende de nuevo en nosotros la nostalgia del retorno» (S. Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia).

Semper Mariam In Cordis Tuo.
ALÉGRATE MARÍA

Alégrate María, Madre amada, Inspiradora de la Santa Medalla, Siempre Virgen Purísima. Señora y Madre mía, Tu Pureza Sagrada se alabe en todo el universo, y se proclame sin temor ni dilación que eres Santísima Hija de Dios, Santísima Madre de Dios y Santísima Esposa de Dios.
Te suplico, Madre mía, Ruegues a Dios por nuestra Santa Iglesia Católica, de quien dijo nuestro Señor que «las puertas del infierno contra ella no prevalecerán» (Mt. 16, 18). Alcánzanos de Su Sagrado Corazón, Santas Vocaciones Sacerdotales y Religiosas; Ruega por la Santificación de quienes ya han respondido al Divino Llamado, especialmente por los que heridos por el pecado o por vanos deseos e intereses, se han apartado de la Verdad, enseñando doctrinas equivocadas que enferman a las almas que les fueron Confiadas y terminan por alejarlas también de la Salvación.
María, «por Ti a Jesús»: Ruega por Tus hijos alejados, que han abandonado la Fe Verdadera, yendo detrás de «fábulas, fantasías o novedades» (2 Tim. 4, 3).
María, en Fátima has dicho que «muchos hijos Tuyos se condenan al Infierno porque nadie reza por ellos»: pongo en Tus manos los Méritos Infinitos de la Sangre de Jesús Derramada hasta la última gota en la Cruz, y Te suplico la presentes al Señor, unida a Tu Poderosa Intercesión, por todos esos hijos que caminan en Tinieblas de Muerte.
María, que a Santa Catalina Laboure mostraste Tus manos y le dijiste: «Estos diamantes de los que no salen rayos, son las Gracias que dejan de pedirme», Te suplico que esas Gracias las Derrames sobre este mundo herido y oscurecido por la muerte. Por Gracia de Dios, Tú Conoces las necesidades de Tus hijos que más sufren, Ilumínalos con esos Rayos de Bondad.
Recoge las almas de Tus pequeñitos hijos muertos por el aborto; Abre la mente de aquellas madres que planean el asesinato de sus hijos, para que amen y sepan valorar la vida; Alcanza el arrepentimiento para las que ya han caído y la Misericordia de Dios para sus almas.
María, que también dijiste a Tu hija Catalina: «Los tiempos son muy malos», mira este tiempo del mundo y de la Iglesia con ojos de Misericordia, Protege al Sucesor de Pedro de los enemigos que le acechan tanto de adentro como de fuera; Protege a Tu hija, la Iglesia, de los ataques sangrientos que cada día se planean contra ella; Alcánzanos la Perseverancia hasta el fin, y que nunca temamos defender a Cristo y La Verdad hasta las últimas consecuencias.
María, Madre mía amada, también tengo necesidades, espirituales y materiales, pero Tú Sabes mejor que yo qué necesito hoy para acercarme más y mejor hacia el fin de mi Destierro. En Ti confío, y sólo Te pido que no me dejes nunca de Tu mano. A mi vez, me Consagro a Ti, con el firme propósito, ayudado por la Divina Gracia, de hacer cada momento lo que «Jesús ha Dicho» (Jn. 2, 5), conservando, a Tu ejemplo, Sus Palabras y Preceptos en mi corazón (Lc. 2, 51), meditándolas día y noche (Sal. 1, 2).
Gracias Señor, por la Santa e Inmaculada Concepción de María.
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, Ruega por nosotros.
Semper Mariam In Cordis Tuo.
DEVUÉLVEME TU VIDA, 
POR LA QUE HE DADO LA MÍA

«El Señor dirá a los que han menospreciado Su Misericordia: «Hombre, Soy Yo Quien con Mis manos te he Formado del barro, Soy Yo Quien con Mi Aliento he Puesto el espíritu en tu cuerpo de tierra, Soy Yo Quien Se ha Dignado Darte Nuestra Imagen y Semejanza, Soy Yo Quien te ha Puesto en el centro de las delicias del Paraíso. Pero tú, menospreciando los Mandamientos de Vida, has preferido seguir al seductor antes que al Señor...
Luego, cuando has sido Expulsado del Paraíso y, por el pecado, retenido por las ataduras de la Muerte, Conmovido por la Misericordia, para Venir al mundo he Entrado en un seno Virginal, sin perjuicio de Su Virginidad. He sido recostado en un pesebre, envuelto en pañales; he Soportado las dificultades de la infancia y los sufrimientos humanos, a través de los cuales Me he Hecho semejante a ti con la única finalidad de Hacerte semejante a Mí.
He Soportado las bofetadas y salivazos de los que se burlaban de Mí, he bebido vinagre mezclado con hiel. Azotado con varas, coronado de espinas, clavado en la Cruz, traspasado por la lanza, en medio de los Tormentos he Entregado Mi Alma para Arrancarte a ti de la Muerte.
Puedes ver las Señales de los clavos de los que he Sido suspendido; puedes ver Mi costado traspasado lleno de Heridas. He Soportado los sufrimientos que eran para ti a fin de poder Darte Mi Gloria; he Sufrido tu muerte para que tú Vivas por toda la Eternidad. He Descansado, encerrado en el sepulcro, para que tú puedas Reinar en el Cielo.
¿Por qué has perdido lo que he Sufrido por ti? ¿Por qué has renunciado a las Gracias de tu Redención?
Devuélveme tu vida, por la que he Dado la Mía; devuélveme tu vida que, sin cesar, has destruido por las heridas de tus pecados» (S. Cesáreo de Arlés Monje y Obispo).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
EL DEPÓSITO QUE RECIBISTE


"Los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos...y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas..."Y no les dejáis hacer nada por sus padres -les reclama Jesucristo- anulando así la Palabra de Dios por vuestras tradiciones, que os habéis transmitido..." (Mc. 7, 3-4.12-13).
Algunas veces se cree que nuestra Fe Católica se apoya, como aquella de los judíos, en "tradiciones", costumbres a las que les fue dado un grado de rito, como el de lavarse las manos, que para los judíos no era simplemente cuestión de higiene.
Nuestro Señor opone la Palabra de Dios, no a cualquier tradición, puesto que, como veremos, la Palabra de Dios se Transmite por Tradición -con mayúscula-, sino a lo que Él llama "vuestras tradiciones", la de los escribas y fariseos, tradiciones provenientes de las escuelas rabínicas.
Sin embargo, nuestra Fe nos enseña que que la Revelación Divina nos llega a través de dos Fuentes: la Sagrada Escritura (Biblia) y la Sagrada Tradición, siendo ésta, no distintas interpretaciones u opiniones de escuelas teológicas nacidas ya en los primeros tiempos de la Iglesia, sino la Tradición Apostólica: la Fe cristiana se basa en la Tradición o Transmisión que se remonta a los Apóstoles. LA MISMA BIBLIA ES PARTE DE ESA TRADICIÓN. Los Apóstoles no recibieron de Jesús ningún libro escrito y la mayoría de ellos (todos los cuales recibieron el Mandato de "ir y enseñar" por el mundo), no escribieron nada, sólo predicaron. Los primeros cristianos no tuvieron, en su comienzo, ningún escrito. La primera Carta del Apóstol Pablo a los Tesalonicenses -la que sería el primer escrito del Nuevo testamento-, se escribió hacia el año 51, alrededor de 15 años antes que el primer Evangelio, y cerca de 20 años después de la Ascensión de nuestro Señor al Cielo. Durante todos esos años, la Fe se nutre de la palabra viva de los Apóstoles, de la Tradición, la que luego tiene eco en la historia de la Iglesia. El Apóstol Juan, indica en Su Evangelio, que no todos los Hechos y Dichos del Señor se han puesto por escrito (Jn 20, 31). Y aunque algunas cosas Quiso Dios se escribieran, la predicación no finalizó con ello: "Timoteo, guarda el Depósito" (1 Tim. 6, 20). "Estoy convencido de que -Dios- Es Poderoso para guardar mi Depósito hasta aquel Día. Ten por Norma las palabras sanas que oíste de mí en la Fe y en la Caridad de Cristo Jesús. Conserva el Buen Depósito mediante el Espíritu Santo que Habita en nosotros" (2 Tim. 1, 12-14): es de notar que apela a la palabra "oída", y no a la escrita, siendo que para ese momento ya existían varias Cartas suyas y al menos, el Evangelio según S. Marcos.
El Magisterio de la Iglesia, es decir, el Oficio de enseñar que desempeñan los Sucesores de los Apóstoles no está por encima de lo que ha sido Transmitido, sino que su función es conservar, enseñar (según el Mandato de Cristo, el cual no se agotó con los Apóstoles), custodiar, defender e interpretar, como lo indica el mismo Apóstol Pedro en su segunda Carta: "Ante todo, tened presente que ninguna Profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca Profecía alguna ha venido de voluntad humana, sino que hombres Movidos por el Espíritu Santo, nos han hablado de parte de Dios" (1, 20-21).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
DIOS NOS LLAMA INCANSABLEMENTE 
A LA CONVERSIÓN


«Hermanos, ¿cuándo nos decidiremos a obedecer a Cristo que nos Llama a Su Reino Celeste? ¿Es que no nos Purificaremos? ¿Es que no nos decidiremos a abandonar nuestra habitual forma de vivir para seguir, a fondo, el Evangelio?
No permanezcamos en la despreocupación y la relajación; no dejemos ligeramente, para mañana o aún para más tarde, para comenzar a hacer lo que debemos. “Ahora es la Hora favorable, dice el Apóstol Pablo, ahora es el día de la Salvación" (2 Cor 6,2). Actualmente es, para nosotros, el tiempo de la penitencia, más tarde será el de la Recompensa; ahora es el tiempo de la perseverancia, un día llegará el de la Consolación. Dios Viene ahora para Ayudar a los que se alejan del Bien; más adelante Él Será el Juez de nuestros actos, de nuestras palabras y de nuestros pensamientos como hombres. Hoy nos aprovechamos de Su Paciencia; en el día de la Resurrección conoceremos Sus Justos Juicios, cuando cada uno reciba lo que corresponda a nuestras Obras».
Semper Mariam In Cordis Tuo.
«Cada árbol se reconoce por sus frutos»       (Lc. 6, 44)
«Si una cosa hay que siempre nos asegurará el Cielo, son los actos de Caridad y de generosidad con los que habremos llenado nuestra existencia. ¿Acaso sabremos jamás cuál es el Bien que nos puede acarrear una simple sonrisa? Proclamamos como Dios Acoge, Comprende, Perdona. Pero, ¿acaso somos nosotros la prueba viviente de ello? ¿Ven en nuestras vidas que esta acogida, esta comprensión, este perdón, son verdaderos? Seamos sinceros en nuestras mutuas relaciones; tengamos el valor de acogernos unos a otros tal como somos. No estemos sorprendidos o preocupados por nuestros fracasos ni por los de los demás; sino que procuremos antes ver el bien que hay en cada uno de nosotros; busquémosle, porque cada uno de nosotros ha sido Creado a Imagen y Semejanza de Dios.

No olvidemos que todavía no somos Santos, sino que nos esforzamos para llegar a serlo. Seamos, pues, extremadamente pacientes en lo que se refiere a nuestras faltas y caídas. No te sirvas de tu lengua si no es para hablar bien de los otros, «porque de la abundancia del corazón, habla la boca» (Lc. 6, 45). Es preciso que, aquellos cuya misión es dar tengamos alguna cosa en el corazón antes de poder dar; debemos primero, crecer en el conocimiento de Dios» (Sta. Madre Teresa de Calcuta).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
DULCE NOMBRE DE MARÍA

«En todos los peligros de perder la Gracia Divina pensemos en María, e invoquemos a María juntamente con el Nombre de Jesús, pues estos dos Nombres van estrechamente unidos. Jamás se aparten estos dos Dulcísimos y Poderosísimos Nombres de nuestro corazón y de nuestra boca, porque ellos nos darán Fuerza para no caer y para Vencer todas las tentaciones» (S. Bernardo de Claraval).
««Muy Dulce es, por tanto, ya en esta vida el Santísimo Nombre de María para Sus devotos, por las innumerables Gracias que, como hemos visto, les Alcanza. Pero más Dulce lo hallarán en la hora suprema por la dulce y Santa muerte que les Obtendrá.
Dulce Madre mía, Te amo, y porque Te amo tengo también amor y devoción a Tu Santísimo Nombre! Con Tu Favor y Benignidad espero invocarlo toda mi vida y particularmente a la hora de la muerte. Amén» (S. Alfonso María de Ligorio).
«Concédenos, Dios Todopoderoso, que Santa María Virgen nos Obtenga los Beneficios de Tu Misericordia a cuantos celebramos Su Nombre Glorioso. Por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que siendo Dios, Vive y Reina, en la Unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén» (Misal Romano).
Semper Mariam In Cordis Tuo
TIEMPO DE RECONOCER NUESTROS PECADOS

«En esta Santa Iglesia Católica, instruidos con esclarecidos Preceptos y Enseñanzas, alcanzaremos el Reino de los Cielos y heredaremos la Vida Eterna, por la cual todo lo toleramos, para que podamos alcanzarla del Señor. Porque la Meta que se nos ha señalado no consiste en algo de poca monta, sino que nos esforzamos por la posesión de la Vida Eterna.
Si alguno de los aquí presentes tiene la pretensión de poner a prueba la Gracia de Dios, se engaña a sí mismo e ignora la realidad de las cosas. Procura tener un alma sincera y sin engaño, porque Dios Penetra en el interior del hombre.
El tiempo presente es Tiempo de reconocer nuestros pecados. Reconoce el Mal que has hecho, de palabra o de obra, de día o de noche. Reconócelo ahora que es el Tiempo propicio, y en el Día de la Salvación recibirás el Tesoro Celeste».
«Limpia tu recipiente, para que sea capaz de una Gracia más abundante, porque el Perdón de los pecados se da a todos por igual, pero el Don del Espíritu Santo se Concede a proporción de la Fe de cada uno. Si te esfuerzas poco, recibirás poco, si trabajas mucho, mucha será tu Recompensa.
Si tienes algo contra alguien, perdónalo. Vienes para alcanzar el Perdón de los pecados: es necesario que tú también perdones al que te ha ofendido». (S. Cirilo de Jerusalén, De sus Catequesis Bautismales).
Oración
«Señor, Dios nuestro, que has Permitido a Tu Iglesia penetrar con mayor profundidad en los Sacramentos de la Salvación, por la predicación de San Cirilo, Obispo de Jerusalén, Concédenos, por su intercesión, llegar a conocer de tal modo a Tu Hijo que podamos participar con mayor abundancia de Su Vida Divina. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén». (Misal Romano).
Semper Mariam In Cordis Tuo.
SEGUIR A CRISTO

«¿Quién rehusaría seguir a Cristo hasta la Vida Eterna, hasta la Paz suprema y la Tranquilidad sin fin? Es bueno seguirle hasta allí; con todo, hay que conocer el Camino que lleva hasta ahí... El Camino parece cubierto de asperezas, te da en rostro, no quieres seguir a Cristo. ¡Ponte en camino! El Camino que los hombres se han trazado son irregulares, pero han sido allanados cuando Cristo los Anduvo volviendo al Cielo. ¿Quién rehusará, pues, caminar hacia la Gloria? 

Cuando el Señor compromete al hombre que le quiere seguir, a renunciar a sí mismo, encontramos difícil Su Exigencia y duro para entender. Pero si Aquel que lo Pide nos Ayuda a cumplirlo, Su Mandato no es ni difícil ni costoso.

A todo el mundo le gusta ensalzarse en gloria, pero la Humildad es la dirección para llegar a ella. ¿Por qué levantas el pie más alto que tú mismo? ¿Quieres despeñarte en lugar de subir? Empieza por este paso, él te hará subir. Los dos discípulos que decían: “Señor, Concédenos sentarnos uno a Tu derecha y otro a Tu izquierda en Tu Gloria.” (Mc 10,37) no prestaban ninguna atención a este grado de Humildad. Veían sólo la Cumbre y no veían el Camino. Pero el Señor les Mostró el Camino. ¿Qué es lo que les respondió? “Podéis beber la Copa de Amargura que Yo he de Beber, o ser Bautizados con el Bautismo con que Yo Voy a Ser Bautizado?” (Mc 10,38).  Vosotros, que queréis llegar a la Fiesta de Honores ¿podréis beber el Cáliz de la Humildad? Por esto, el Señor no Se limitó a Decir, de una manera generalizada: “que se niegue a sí mismo y Me siga”, sino que añadió: “que tome su cruz y me siga”» (S. Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia).

Semper Mariam In Cordis Tuo.

UN TALENTO...UN CAMINO AL CIELO

«Hay diversidad de Carismas, pero el Espíritu es el mismo...del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo...Dios Puso cada uno de los miembros en el cuerpo según Su Voluntad. Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo. Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!» Ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!» Más bien los miembros del cuerpo que tenemos por más débiles, son indispensables. Y a los que nos parecen los más viles del cuerpo, los rodeamos de mayor honor…Dios ha Formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él, para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros…Y así los Puso Dios en la Iglesia, primeramente como Apóstoles; en segundo lugar como Profetas; en tercer lugar como Maestros; luego, los Milagros; luego, el Don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas. ¿Acaso todos son Apóstoles? O ¿todos Profetas? ¿Todos Maestros? ¿Todos con Poder de Milagros? ¿Todos con Carisma de curaciones? ¿Hablan todos, lenguas? ¿Interpretan todos? ¡Aspirad a los Carismas Superiores!»  (1 Cor. 12).

«Quiso el Señor que los fieles formáramos un solo Cuerpo, cuya Cabeza es Él; pero Quiso también que la Caridad fuese como el alma que da vida a este Cuerpo, y que por ella se reconocieran a los miembros que los conforman. «En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn. 13, 35). Tertuliano (s. II) refiere la admiración de los paganos, que al ver el proceder de los cristianos de su tiempo, decían: "Mirad cómo se aman. Mirad cómo están dispuestos a morir el uno por el otro" (Apologético, 39, 1-18).

Examinemos nuestra alma y nuestra vida. Veamos qué tantos pasos hemos dado en la Caridad, hacia Dios en primer término, dándole nuestro corazón sin reserva, y hacia el prójimo, a quien Él mismo nos exhorta a amar.

Como dice el Apóstol Pablo, Dios ha Dado Dones a todos Sus hijos. Y el más precioso de todos, es saber usar los talentos que recibimos sin envidiar los que no tenemos.
¿Recibiste sólo uno? Pues es preciso negociar con él para no escuchar de boca del Señor el día que abandonemos este Destierro: «¡Siervo malo y perezoso!» (Mt. 25, 26). Todos quisiéramos ser Profetas o Maestros. Difícilmente aceptamos menos.

¡Mi Dios, qué sutil sabe ser el enemigo! ¡Cuántos medios he tenido hasta ahora para ser Santo, y cómo los he malogrado!

Señor, Haz que yo aprecie más lo que me hace agradable a Tus ojos y no lo que suponga la estimación de los hombres» (P. Juan Croisset SJ).


Semper Mariam In Cordis Tuo.
MUJER, GRANDE ES TU FE
(Mateo 15, 21-28)

«Jesús, la mujer cananea del Evangelio de hoy me enseña una gran lección -lección de de, lección de Humildad y lección de Perseverancia-  a la hora de pedirte lo que necesito para mí o para mis seres queridos.

Ojalá aprenda de ella esta triple lección, y  como ella  consiga de Ti las Gracias que necesito.

+Lección de Fe.

La Fe es el primer requisito para que mi oración sea Escuchada.

Jesús, Tú siempre Pides Fe antes de Hacer un Milagro.

«Todo es posible para el que cree» (Marcos 9,23).

A veces, como en el caso de hoy, pones esa Fe a prueba.
Incluso puede parecer que no me escuchas, que no me quieres.
Haces como el padre que enseña a andar a su hijo: se separa unos pasos, y cuando el niño -con gran esfuerzo- va a llegar a su padre, él se separa un poco más.
No se separa porque no le quiera, sino para que aprenda a caminar.
Cuando me pides más Fe, no me dejas sólo.
Me estás esperando, para poder decirme: «¡grande es tu Fe! Hágase como tú quieres.»

+Lección de humildad.

«Se acercó y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, ayúdame!»

Esta es la actitud del alma humilde que se ve necesitada.
Yo también he de acercarme a Ti, y pedirte con Humildad: ¡Jesús, ayúdame! Sé que no me merezco nada, después de lo poco que he hecho por Ti.

«Es verdad Señor, pero también los perrillos comen de las migajas que caen de las mesas de sus amos».
Aunque no me lo merezca, Jesús, ¡Ten Piedad de mí!

«Persevera en la oración. -Persevera, aunque tu labor parezca estéril. -La oración es siempre fecunda» (S. Josémaría Escrivá de Balaguer)

+Lección de perseverancia.

Los discípulos te piden que atiendas a la mujer cananea pues «viene gritando detrás de nosotros.»
No se cansa de pedir, a pesar de que Tú no le respondes.
Ni siquiera se rinde cuando le pones a prueba diciendo que has sido Enviado sólo «a las ovejas perdidas de la casa de Israel».
«No por eso desmaye y deje la oración y de hacer lo que todas, que a las veces viene el Señor muy tarde, y paga tan bien y tan junto como pagó en muchos años»(Santa Teresa de Jesús).

 Esta mujer no se cansa, y por eso recibe.

Persevera en la oración.

Jesús, que no me canse de pedir siempre lo mismo, si hace falta.
Sé que me Escuchas y que me Atiendes, pero soy como un niño pequeño que, a veces, pide lo que no conviene o en un momento que no conviene.
Lo que puedo aprender de los niños pequeños es su perseverancia en el pedir: piden y piden, hasta que reciben.

«Persevera, aunque tu labor parezca estéril.»

Jesús, aunque parezca inútil mi esfuerzo, mi dedicación, mi petición, Tú Quieres que siga pidiendo.
El simple hecho de pedir, me fortalece espiritualmente: aumenta mi Fe, mi Esperanza y mi Amor a Ti, me aumenta la Gracia.
Por eso, a veces, Tú prefieres esperar un poco, y aprovechar esa necesidad mía para que pida más y, por tanto, para darme más Gracia.
Que me convenza, Jesús, de que la oración es siempre fecunda» (P. Lluciá Pou Sabaté).

Y no olvidemos nunca, comenzar nuestra oración con acción de gracias a Dios, por Su Amor, por Su Misericordia para conmigo, por Su Paciencia, por Su Magnanimidad. Como decía también Sta Teresa, "no busquemos sólo los caramelos de Dios", busquemos a Dios, amemos a Dios, sólo por Dios.

Semper Mariam In Cordis Tuo.
TESTIGO DE JEHOVÁ, MORMONA 
Y FINALMENTE...REGRESO A CASA.

Laura Soto Salazar, administrativa de 41 años en San José de Costa Rica, ha vivido un itinerario espiritual peculiar. Nació en una familia de testigos de Jehová. Cuando la expulsaron, se sintió acogida por los mormones. Más adelante, harta de que no respondiesen a sus dudas intelectuales, intentó vivir con Dios “a su manera”, sin religiones. Pero un anuncio en Facebook le llamó la atención: “¿Es la Iglesia Católica la Gran Ramera del Apocalipsis?”. Era un curso católico. Se apuntó... y quedó más que sorprendida. Por primera vez podía vivir la fe, con la Biblia, en un entorno de comunidad no sectario y de doctrina razonable. Esta es su historia, que ha hecho llegar a Religion en Libertad.

Una familia de los testigos de Jehová

“Nací en un hogar de testigos de Jehová”, escribe Laura. “Mis abuelos paternos y maternos lo eran y, como ellos dicen, yo nací 'en la verdad'. Era la mayor de tres hermanas y mis padres tenían altas expectativas para mí. Como es costumbre en un hogar de testigos de Jehová, desde muy niña me hacían aprender textos bíblicos que después debía usar para hablar a amigos y vecinos de 'la verdad'. Recuerdo lo orgullosa que se sentía mi abuela de escucharme decir de memoria los nombres de los 66 libros que tiene la Biblia”, recuerda Laura... que en esa época no sabía que en las Biblias protestantes, y las de los testigos de Jehová, faltan los 7 libros deuterocanónicos (Tobit, Judit, Sabiduría, Eclesiástico o Sirácida, Baruc y los dos libros de Macabeos).
“A la edad de 12 años yo era capaz de contestar las preguntas de mis compañeros de escuela: ¿por qué los testigos no celebran los cumpleaños?, ¿por qué no celebran la Navidad?”. Siendo ella la mayor, sin embargo, sus hermanas menores ya habían dado el paso de recibir el bautismo de los testigos, que para ellos tiene un valor de arrepentimiento y dedicación a Dios, que se hace cuando ya se conoce algo de la Biblia. Ninguna iglesia cristiana (católica, protestante ni ortodoxa) acepta la validez de este bautismo, porque los Testigos no creen en la Trinidad.
Bautizarse implicaba un estudio intenso. “A mí se me hacía bastante pesado las dos horas en reuniones un día entre semana, más una hora de un estudio del libro en una de las casas vecinas, más otras dos horas en la reunión del fin de semana, que podría ser sábado o domingo... además de las horas en la predicación, que como publicadora no bautizada debía reportar”.
“Sin embargo, después de tener a mi primera hija, después de mi primer divorcio, decidí estudiar y bautizarme. Así, pensé, mis padres, mis hermanas, la familia entera estaría por fin orgullosa de mí y no se fijarían tanto en que fracasé con la elección de un esposo. Sin embargo, después de bautizada mis responsabilidades se aumentaron. Se esperaba que yo misma condujera algún estudio bíblico”. Para entonces ya podía impartir la clásica doctrina de los testigos contra el uso de imágenes religiosas, contra las “religiones falsas”, en defensa de la palabra “Jehová” como nombre de Dios, hablando de los cálculos sobre el fin de los tiempos, etc...

Expulsada de los testigos

“Cinco años después, conocí al padre de mi segunda hija. Quedé embarazada sin estar casada. A los 5 meses de embarazo me convocaron los ancianos de la congregación. Me senté en un salón con 5 hombres frente a mí. Me juzgaron. Me preguntaron cosas no para buscar mi arrepentimiento, sino más bien para alimentar las mentes de ellos con detalles íntimos del momento de la concepción”, asegura Laura. “Al negarme a contestar con detalles y al rechazar la oferta de abandonar por completo al padre de mi segunda hija, el resultado fue expulsarme. Yo no había demostrado estar arrepentida”.
Una de las acusaciones habituales que se hacen a los testigos es su rotundidad a la hora de cortar los lazos humanos y familiares con los parientes expulsados o castigados. “Perdí todo. Perdí a mi familia, todos ellos me dejaron de hablar. Como vivía con mis padres, me hablaban sólo lo imprescindible. Mis amigos, que me habían visto crecer, cruzaban al otro lado de la calle para no saludarme”.

Diez años de soledad... y la oferta de los mormones

Durante diez años, fuera de los testigos, Laura intentó buscar una comunidad en la que poder relacionarse con Dios. Fueron diez años de soledad y tristeza. “Intenté buscar a Dios en una iglesia evangélica a la que me invitaron, pero no me fue muy bien con los espectáculos que veía, de 'milagros' a diestra y siniestra, con un Dios que proclamaba prosperidad en mi vida si yo daba el diezmo. Aún peor me iba con las personas que se dedicaban a 'hablar en lenguas', aunque no pudieran comunicar su mensaje a nadie más, como sí pasó en Pentecostés”.
Pasados esos diez años volvió a los testigos, “lo único que de verdad conocía”. Le daban ayuda, pero era una ayuda condicionada. “De inmediato llegó su presión para que yo predicara y convirtiera a muchos vecinos. Y por mi vida en esos 10 años me seguían juzgando”. “De casualidad empecé a hablar con unos mormones. Ellos, con la misma Biblia, me señalaban que los testigos de Jehová estaban equivocados, mientras que ellos sí tenían la verdad. El amor que reflejaban entre ellos, la unidad de sus familias... eso era algo que siempre había deseado. Sin pensarlo mucho puse mi renuncia a los testigos de Jehová y me bauticé con los mormones. Ellos no son tan estrictos para bautizar personas: con que se tenga un conocimiento básico y el deseo de hacerlo es suficiente”, señala. Las iglesias cristianas (católicos, ortodoxos o protestantes) tampoco reconocen validez alguna al bautismo mormón.
Los mormones siempre piden al neófito que lea el Libro de Mormón, que para ellos complementa a la Biblia y tiene prioridad sobre ella, y que pregunte a Dios, en oración, si es verdad lo que se cuenta en él. Cualquier sensación en oración se interpretará como una “confirmación” de Dios. “Recuerdo cuando me presentaron el Libro de Mormón y me dijeron: 'debes leerlo y preguntarle a Dios en oración si este libro es verdadero, Él te contestará'. Así lo hice. La felicidad y la paz que sentía eran mi 'confirmación' de que era un libro inspirado por Dios. No pensé entonces que mi corazón estaba tan sediento de amor, que lo que ellos me mostraban era lo que yo anhelaba”.

Ni testigos ni mormones

“Mi familia de nuevo me dejó de hablar. Yo había hecho lo imperdonable: había renunciado a ser testigo de Jehová, ¡me había convertido en una apóstata! Fui realmente repudiada por todos. Y aún es así, hasta el día de hoy”. A Laura le gustaba leer el Libro de Mormón, lo leía rápido y lo estudiaba. “En seis meses yo sabía ya lo mismo o más que personas que habían estado en ello más de cinco años. Y, sin embargo, empecé a encontrar muchas incongruencias en los escritos e historias del Libro de Mormón. El libro llegó a parecerme un cuento de ficción”.
Además, a medida que en Laura se despertaban preguntas y extrañezas, a medida que estudiaba más y más, se daba cuenta de que los mormones no eran capaces de responder sus dudas ni objeciones. “Nunca me fueron contestadas, por lo tanto, dejé de reunirme con ellos”. Tomó una opción individualista. “Ya mi fe había decaído, no quería ninguna religión. Me parecía que todas las religiones interpretaban la Biblia como mejor les convenía para apoyar su doctrina. Dios y yo tendríamos en adelante sólo una relación personal. Yo le hablaría a Él y Él a mí. Nadie más se metería, nadie me juzgaría. Todos estaban en el error. Esa ‘verdad’ de la que tanto me hablaban desde que nací, en realidad, no existía”.
Un día a Laura le llamó la atención un anuncio que alguien colocó en sus contactos de Facebook. El anuncio decía: “¿Somos los católicos idólatras? ¿Adoramos a María? ¿Es la Iglesia Católica la Gran Ramera del Apocalipsis? Sepa la verdad en nuestro curso”. Laura lo tenía claro. Las respuestas eran: sí son idólatras, sí adoran a María, sí es la Gran Ramera. “Esas eran las preguntas que yo usaba en mi predicación cuando era testigo de Jehová. Sabía de memoria esos temas”. Pero, claro, ahora ya no se fiaba mucho de lo que le habían enseñado. “Me pareció lógico preguntar a un católico para ver qué es lo que cree un católico. Así que llamé al teléfono de contacto”.
- ¿Aló?
- Hola, buenas… Yo estoy interesada en asistir al curso. Pero debo decirle que no soy católica y, bueno, tampoco pretendo serlo. ¿Puedo acudir?
- Sí, claro. Debes traer un cuaderno, un lápiz y una Biblia.
El primer día, el ponente empezó el curso así: “Hermanos y hermanas, si hay en este lugar alguien que no sea católico y no desea serlo, este es el momento de irse… ¡porque le garantizo que si termina el curso se hace católico!”. Para Laura, que había estudiado la Biblia tantos años, le parecía un desafío, casi insultante.
“Yo, ahí sentada, con los ojos bien abiertos, no podía creer lo que escuchaba. Me dije: ‘¿Y este quién se cree? ¡Si yo sé más que cualquiera de los que está aquí sentado! Me voy a quedar y le voy a demostrar con su propia Biblia lo equivocado que está”, decidió. El curso era un curso de apologética católica, y estaba diseñado para responder a los interrogantes más frecuentes en personas de otros ambientes cristianos.
Primer tema: Antigua y Nueva Alianza. “Me pareció interesante”, dice Laura. Segundo Tema: Sola Biblia, Sola Escritura… la doctrina que Lutero implantó, pero que no aparece en la Biblia. “Este tema me golpeó bajo: me hizo dudar de lo que yo creía”, recuerda Laura. Tercer Tema: El canon bíblico. ¿Quién decide cuáles son los libros de la Biblia? ¿Con qué autoridad? ¿Por qué la Biblia católica tiene 7 libros más que las protestantes? “Aquí ya tuve que ir a comprar una biblia católica”, dice Laura.
Cuarto Tema: sobre las doctrinas protestantes de “Sola Fe” y “Una vez salvo, siempre salvo”. Laura llegaba a casa, revisaba todo lo que se había comentado en clase, y sentía que todo lo que le mostraban en el curso tenía sentido. Quinto Tema: La Iglesia de Pentecostés. “Era una Iglesia que no se parecía nada a las sectas en las que yo había estado”. Sexto Tema: La Iglesia de Jesucristo, ¿cuántas Iglesias fundo Jesus? Aquí Laura aceptó, sin duda, que la Iglesia que Cristo fundó fue la católica… y que ella llevaba equivocada toda la vida en este tema.
Séptimo Tema: San Pedro, primer Papa. “En este tema lloré como nunca lo había hecho. Yo, sí, yo, había sido una de las que había perseguido a la verdadera Iglesia de Jesucristo. Sentí un arrepentimiento tan profundo… Era un amor por la Iglesia Católica que no pude aguantar más. Solicite que se me diera la catequesis necesaria para bautizarme y recibir mis sacramentos”.

Su iniciación cristiana

En 2015 fue bautizada como católica. Pertenece a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Hatillo, aunque ella sirve a la Iglesia en el Ministerio de Apologética Católico Soy, nacido en la Parroquia del Perpetuo Socorro. “En resumen, lo que digo a los católicos es: ‘instrúyanse en la fe, un católico instruido no será confundido’. La verdad sí existe y la ha tenido siempre la Iglesia Católica”. (Fuente: InfoRies).

Semper Mariam In Cordis Tuo.