Esta es una página de difusión de la Fe Cristiana a la luz del Magisterio de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.

«Es impensable que un hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da Testimonio y Anuncia». (B. Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, nº 24)
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CAMINO CUARESMAL

El Tiempo Litúrgico de Cuaresma es el Camino que ha de llevarnos, con la Gracia de Dios, a la primera Resurrección, aquella que vivimos ya en este mundo, y es el Paso (significado de la palabra "Pascua") del pecado a la Vida de la Gracia. Ser Cristiano no es ser 'buena persona', es, realizar en uno mismo aquella experiencia del Apóstol Pablo: «No soy yo quien vive, es Cristo Quien Vive en mí» (Gál. 2, 20). Esa es la Santidad. Esa es nuestra Meta.

El Espíritu Santo, a través del mismo Apóstol S. Pablo, y del Apóstol Santiago, nos muestra un Camino a seguir en este Tiempo, y nos exhorta a «combatir el Buen combate» (2 Tim. 4, 7). No importa cuántas veces caigamos o hayamos caído en el pasado. El pecado existe, no son sólo equivocaciones o faltitas: son ofensas a Dios. «Es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes» (Catecismo Católico, n. 1849). «El pecado es una ofensa a Dios: “Contra Ti, contra Ti sólo pequé, cometí la Maldad que Aborreces" (Sal 51, 6). El pecado se levanta contra el Amor que Dios nos Tiene y aparta de Él nuestros corazones» (Catecismo Católico, n. 1850).

«La conversión exige el reconocimiento del pecado, supone el juicio interior de la propia conciencia» (Catecismo Católico n. 1848).

Sin embargo, no hay pecado que Dios no Quiera o no Pueda Perdonar. Para ello, HA INSTITUIDO EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN. 

Y junto al arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la confesión Sacramental de los mismos, el Señor, por Su Apóstol, nos Propone y nos Invita a que sigamos este Camino de conversión:

«Vive de una manera digna del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda obra buena y creciendo en el conocimiento de Dios.

En otro tiempo fuiste extraño y enemigo, por  tus pensamientos y malas obras; Te ha Reconciliado ahora, por Medio de la Muerte en Su Cuerpo de carne, para presentarte  Santo, Inmaculado e Irreprensibles delante de Él; con tal que permanezcas sólidamente cimentado en la Fe, firme e inconmovible en la Esperanza del Evangelio que oíste.

Vive, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le has recibido; enraizado y edificado en Él; apoyado en la Fe…rebosando en acción de gracias.

Estabas muerto en tus delitos y en tu carne incircuncisa, te Vivificó juntamente con Él y te perdonó todos tus delitos...los Suprimió clavándolos en la Cruz.
Así pues, si has resucitado con Cristo, busca las Cosas de Arriba, donde Está Cristo Sentado a la Diestra de Dios. Aspira a las Cosas de Arriba, no a las de la tierra. Porque has muerto, y tu vida está oculta con Cristo en Dios.

Por tanto, mortifica tus miembros terrenos: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría, todo lo cual atrae la Cólera de Dios sobre los rebeldes, y que también  practicaste en otro tiempo. Mas ahora, desecha también  todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de tu boca. No mientas. Despójate del hombre viejo con sus obras, y Revístete del hombre Nuevo, que se va Renovando hasta alcanzar un conocimiento Perfecto, según la Imagen de su Creador...Revístete, pues, como elegido de Dios, Santo y Amado, de entrañas de Misericordia, de Bondad, Humildad, Mansedumbre, Paciencia, soportando a los otros y perdonando. Como el Señor te perdonó, perdona también a los otros. Y por encima de todo esto, Revístete del Amor, que es el vínculo de la Perfección. Y que la Paz de Cristo presida tu corazón, pues a ella has sido llamado. Y sé agradecido.

Sé perseverante en la oración, velando en ella con acción de gracias.

Pórtate prudentemente con los de fuera, aprovechando bien el tiempo presente. Que tu conversación sea siempre amena, sazonada con sal, sabiendo responder a cada cual como conviene.

Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, sino que engaña a su propio corazón, su Religión es vana. 

La Palabra de Cristo Habite en ti con toda su Riqueza; instrúyete, canta agradecido, himnos y cánticos inspirados, y todo cuanto hagas, de palabra y de boca, hazlo todo en el Nombre del Señor Jesús, dando gracias por Su Medio a Dios Padre...Todo cuanto hagas, hazlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres».

(Resumen Carta a los colosenses y Santiago 1, 26)

«CONCÉDENOS, Señor, comenzar el Combate cristiano con el ayuno Santo, para que, al luchar contra los Enemigos espirituales, seamos fortalecidos con la ayuda de la austeridad. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén» (Misal Romano).

Semper Mariam In Cordis Tuo.
HIJOS DE LA LUZ


«Nuestra vida, algunas veces, es semejante a la del ciego que se abrió a la Luz, que se abrió a Dios, que se abrió a Su Gracia. A veces, lamentablemente, es un poco como la de los doctores de la ley: desde lo alto de nuestro orgullo juzgamos a los demás, incluso al mismo Señor. Hoy, somos invitados a abrirnos a la Luz de Cristo para dar Fruto en nuestra vida, para eliminar los comportamientos que no son cristianos; todos nosotros somos cristianos, pero todos nosotros, todos, algunas veces tenemos comportamientos no cristianos, comportamientos que son pecado. Debemos arrepentirnos de esto, eliminar estos comportamientos para caminar con decisión por el Camino de la Santidad, que tiene su origen en el Bautismo. También nosotros, en efecto, hemos sido «Iluminados» por Cristo en el Bautismo, a fin de que, como nos recuerda San Pablo, podamos comportarnos como «hijos de la Luz» (Ef 5, 9), con Humildad, Paciencia, Misericordia. Estos doctores de la ley no tenían ni humildad ni paciencia ni misericordia.

Os sugiero que hoy, cuando volváis a casa, toméis el Evangelio de Juan y leáis este pasaje del capítulo 9, completo. 

Preguntémonos: ¿cómo está nuestro corazón? ¿Tengo un corazón abierto o un corazón cerrado? ¿Abierto o cerrado hacia Dios? ¿Abierto o cerrado hacia el prójimo? Siempre tenemos en nosotros alguna cerrazón que nace del pecado, de las equivocaciones, de los errores. No debemos tener miedo. Abrámonos a la Luz del Señor, Él nos Espera siempre para hacer que veamos mejor, para Darnos más Luz, para Perdonarnos. ¡No olvidemos esto!

A la Virgen María confiamos el camino cuaresmal, para que también nosotros, como el ciego curado, con la Gracia de Cristo podamos «salir a la Luz», ir más adelante hacia la Luz y Renacer a una Vida Nueva.» (Papa Francisco, 30-3-2014)

Semper Mariam In Cordis Tuo.

PERMANECER CON EL SEÑOR


«Y se Transfiguró delante de ellos: Su rostro se puso brillante como el sol y Sus vestidos se volvieron blancos como la luz» (Mt. 17, 2).

«Este destello de la Gloria Divina transportó a los Apóstoles a una inmensa Felicidad, que hace exclamar a San Pedro: Señor, ¡bueno es permanecer aquí! Hagamos tres tiendas... Pedro quiere alargar aquella situación. Pero, como dirá más adelante el Evangelista, no sabía lo que decía; porque lo Bueno, lo que importa, no es hallarse aquí o allí, sino estar siempre con Jesús, en cualquier parte, y verle detrás de las circunstancias en que nos hallamos. Si estamos con Él, es igual que nos encontremos en medio de los mayores consuelos del mundo, o en la cama de un hospital. Lo que importa es sólo eso: verle y vivir siempre con Él. Es lo único verdaderamente Bueno e importante en esta vida y en la Otra. Si permanecemos con Jesús, estaremos muy cerca de los demás y seremos Felices, sea cual sea nuestro lugar y la situación en que nos encontremos.

Nuestra existencia es un caminar hacia el Cielo, nuestra Morada. Caminar en ocasiones áspero y dificultoso, porque con frecuencia hemos de ir contra corriente y tendremos que luchar con muchos enemigos de dentro de nosotros mismos y de fuera. Pero quiere el Señor confortarnos con la Esperanza del Cielo, de modo especial en los momentos más duros o cuando la flaqueza de nuestra condición se hace más patente: "A la hora de la tentación piensa en el Amor que en el cielo te aguarda: fomenta la virtud de la esperanza, que no es falta de generosidad" (S. Josémaría Escrivá de Balaguer). Nuestra Esperanza, como cristianos, entonces, no es vana, tonta, ni vacía, como el mundo cree o nos quiere hacer creer.

"Los demás amigos, los del mundo, tienen horas que pasan conversando juntos y horas en que están separados; pero entre Dios y nosotros, si queremos, jamás habrá una hora de separación" (S. Alfonso María de Ligorio).

¿No será nuestra vida distinta en esta Cuaresma, y siempre, si actualizáramos más frecuentemente esa Presencia Divina en lo habitual de cada día?» (P. Francisco Fernández Carvajal).

«Buscad Mi rostro.
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas Tu rostro» (Antífona Entrada, Misal Romano).

Semper Mariam In Cordis Tuo.
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA


«El Señor Jesucristo fue Tentado por el enemigo de las almas en el desierto. En él eras tú tentado. Cristo, en efecto, Tenía de ti la condición humana para Sí mismo, de Sí mismo la Salvación para ti; Tenía de ti la Muerte para Sí mismo, de Sí mismo la Vida para ti; Tenía de ti ultrajes para Sí mismo, de Sí mismo Honores para ti; consiguientemente, Tenía de ti la tentación para Sí mismo, de Sí mismo la Victoria para ti.
Si en Él fuimos tentados, en Él Venceremos al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue Tentado, y no te fijas en que Venció la tentación? Reconócete a ti mismo tentado en Él, y reconócete también a ti mismo Victorioso en Él. Hubiera Podido impedir la acción Tentadora del diablo; pero entonces tú, que estás sujeto a la tentación, no hubieras aprendido de Él a Vencerla». (S. Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia).
«El Señor Está siempre a nuestro lado, en cada tentación, y nos Confia: Yo he Vencido al mundo (Jn 16, 33). Y nosotros nos apoyamos en Él, porque, si no lo hiciéramos, poco conseguiríamos solos: Todo lo puedo en Aquel que me Conforta (Flp 4, 13). El Señor es mi Luz y mi Salvación, ¿a quién temeré? (Sal 26, 1).
Podemos prevenir la tentación con la mortificación constante en el trabajo, al vivir la Caridad, en la guarda de los sentidos internos y externos. Y junto a la mortificación, la oración: Velad y orad para no caer en la tentación (Mt 26, 41). También debemos prevenirla huyendo de las ocasiones de pecar, por pequeñas que sean, pues el que ama el peligro perecerá en él (Eccl 3, 27), y teniendo el tiempo bien ocupado, principalmente cumpliendo bien nuestros deberes profesionales, familiares y sociales.
Para combatir la tentación "habremos de repetir muchas veces y con confianza la petición del Padrenuestro: no nos dejes caer en la tentación, Concédenos la fuerza de permanecer fuertes en ella. Ya que el mismo Señor pone en nuestros labios tal plegaria, bien estará que la repitamos continuamente.
Contamos siempre con la Gracia de Dios para vencer cualquier tentación. Pero no olvides que necesitas de armas para vencer en esta Batalla espiritual. Y que tus armas han de ser éstas: oración continua; la Santísima Eucaristía y el Sacramento de la Penitencia si has caído; un generoso espíritu de cristiana mortificación que te llevará a huir de las ocasiones y evitar el ocio; la humildad del corazón, y una tierna y filial devoción a la Santísima Virgen: Consuelo de los afligidos y Refugio de los pecadores. Vuélvete siempre a Ella confiadamente y dile: ¡Madre mía, Confianza mía!". (P. Francisco Fernández Carvajal).
Semper Mariam In Cordis Tuo.

MIÉRCOLES DE CENIZA

No tengamos de Dios una idea equivocada.

«¿Hasta cuándo esperas decidirte a obedecer a Cristo que te Llama a Su Reino Celestial? ¿No te vas a purificar? ¿No vas a dejar de una vez este género de vida que llevas para seguir a fondo el Evangelio?... Pretendes desear el Reinado de Dios, pero sin preocuparte demasiado por los medios a emplear para conseguirlo. 

Aún más, por la vanidad de tu espíritu, sin preocuparte lo más mínimo por observar los Mandamientos del Señor, crees ser digno de recibir las mismas Recompensas que aquellos que han resistido al pecado hasta la muerte. ¿Quién ha vendimiado sin haber plantado y cultivado la viña? Los frutos son para los que han trabajado; las Recompensas y las Coronas para los que han vencido. ¿Es que alguna vez alguien ha coronado a un atleta sin que éste ni tan sólo se haya revestido para combatir con el adversario? Y, por consiguiente, no sólo es necesario vencer sino también “luchar según las reglas”, como lo dice el Apóstol Pablo (2 Tim 2,5), es decir, según los Mandamientos que nos han sido Dados… 

Dios Es Bueno, pero también Es Justo…:”El Señor Ama la Justicia y el Derecho” (Sal 32,5); por eso “Señor voy a cantar la Bondad y la Justicia (Sal 100, 1)… Fíjate con qué Discernimiento el Señor Usa de la Bondad. No Es Misericordioso sin más ni más, no Juzga sin Piedad, porque “el Señor Es Benigno y Justo” (Sal 114,5). No tengamos, pues, de Dios una idea equivocada; Su Amor por los hombres no debe ser para nosotros pretexto de negligencia». (S. Basilio Magno, Obispo y Doctor de la Iglesia)

Semper Mariam In Cordis Tuo.



.QUINTO DOMINGO DE CUARESMA.


«¡Qué gran Lección para todos nosotros, queridos hermanos! Un día estaremos frente al Juez Justo y Veraz, que nos Juzgará por lo que hay en nuestro corazón. Él no discrimina según las apariencias o según los criterios de los hombres. Nos da tiempo para la corrección. No abusemos, sin embargo, de la Misericordia Divina. Por dos cosas están en peligro los hombres, dice San Agustín comentando este Texto: por la pseudo esperanza y por la desesperación. 

Se engaña el que espera falsamente, diciendo en su corazón: Dios Es Bueno, puedo hacer lo que me plazca, porque es Infinitamente Misericordioso. Se engaña también aquel que, habiendo caído en graves pecados, cree que ya no hay perdón para ellos, aunque se arrepienta.

El alma fluctúa entre la pseudo esperanza y la desesperación. Al que abusa de Su Misericordia, Dios le dice: "No demores tu Conversión al Señor ni la difieras de un día para otro, porque pronto llegará la Ira de Dios, y en el momento de la Venganza será tu Ruina" (Ecles. 5, 8); a los que están tentados por la desesperación, el Señor dice: "En el momento mismo en que el inicuo se Convierta, Olvidaré para siempre todas sus iniquidades" (Ez. 18, 27).

Que el Espíritu Santo modele nuestro corazón en la fragua del corazón de Cristo: "Vete y no peques más en adelante". Inflexible con el pecado, y Lleno de Misericordia con el pecador.

Que este Pasaje Evangélico nos llene de confianza en el Amor Generoso de Jesús, y nos haga más misericordiosos con los demás, pero sin debilidad para con el pecado. Tal será la medida de nuestro propio Juicio, como bien nos lo dice el mismo Jesús: "Porque con la medida con que medís se os Medirá también"» (P. Alfredo Saenz S.J.).

Semper Mariam In Cordis Tuo.

.CUARTO DOMINGO DE CUARESMA.
«Si analizamos con atención este Relato, podemos constatar que el momento crucial de la Parábola, en que se verifica un cambio radical de actitud en el hijo pródigo, está sintetizado en las siguientes palabras: "Entonces recapacitó y dijo" (Lc. 15, 17), que mejor sería traducirlo como "Volviendo entonces sobre sí mismo, se dijo..." Es el momento de la reflexión. El pecado nos da la ilusión de que los bienes exteriores de este mundo pueden saciar la sed Infinita de nuestro corazón; Dios Permite nuestra miseria para que, volviendo sobre nosotros mismos, experimentemos nuestra indigencia, sintamos la nostalgia de la Casa del Padre y retomemos al único Bien que puede apagar nuestra sed de Infinito. Vienen aquí al caso aquellas palabras de San Agustín, él también pecador, quien luego de haber buscado afanosamente por entre los bienes de este mundo aquello que pudiera saciar su ansia de felicidad, comprendió por fin dónde radicaba la Dicha verdadera: "Nos has Hecho, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti".

Es, pues, la vida de oración, de diálogo profundo con el Señor en el seno del silencio, lo que nos permitirá conocemos mejor a la Luz de Dios, confesando así nuestra miseria. Entonces podremos decir con total sinceridad: “Señor, Ten Piedad de mi”. Exclamación que proviene de la Humildad de quien reconoce su propia indigencia, y que no puede quedar desoída por Aquel que Dijo: "Doy Mi Gracia a los humildes y Rechazo a los soberbios" (Sant. 4, 6). Santa Teresa de Jesús, maestra del diálogo entre el alma y Dios, decía que el primer paso de la vida de oración era conocerse a sí mismo a la Luz de Dios.

El Señor nos Dé a todos, queridos hermanos, esta Luz, pues tantas veces somos ciegos para ver nuestras propias miserias.

Que así sea.» (P. Alfredo Sáenz, SJ.).

Para la mayor Gloria de Dios.

Semper Mariam In Cordis Tuo.

.TERCER DOMINGO DE CUARESMA.



«Los nuevos Frutos de la higuera son las obras Buenas.
Así como los frutos de una higuera son concretos, visibles, así también deben ser los Frutos en nuestra vida cristiana: deben ser concretos, visibles a los demás. No se trata ciertamente de buscar ser reconocidos, apreciados, aplaudidos, enaltecidos por los Frutos de las Buenas obras, sino que se trata de que muchos al ver tus Buenas obras «glorifiquen a vuestro Padre que Está en los Cielos» (Mt 5,16). No se trata de alimentar tu vanidad buscando que por tus obras seas alabado, sino de que siempre quede, humildemente señalado, el Origen de todo lo Bueno que tú puedes hacer: Dios.
Por ello, todo esfuerzo por despojarnos de los vicios y cortar las conductas pecaminosas que nos impiden dar Frutos de Santidad se compara a la poda. Al podar un árbol se le despoja de todo aquello que consume inútilmente el vigor que necesita para dar mucho y buen fruto.
Podar un árbol es quitarle algo que no sirve para que dé más de lo que verdaderamente sirve (Jn 15,2). En este sentido, la «Conversión significa eliminar los obstáculos que se interponen entre Él y nosotros, entre Su Gracia y nosotros, y permitir que Su Vida se instaure en nosotros. Convertirse quiere decir adquirir una mentalidad Nueva, por la que vemos como Ve Jesús, queremos como Quiere Jesús y vivimos como Vivió Jesús. Vivir de Él y como Él es el Fin del cristiano, hasta el punto de que puede decir con San Pablo: “no vivo yo, sino que es Cristo Quien Vive en mí” (Gál 2, 20)» (S. Juan Pablo II).
Dios, que Es «Rico en Misericordia, por el Grande Amor con que nos Amó» (Ef 2,4), ha Hecho hasta lo impensable, lo inaudito! ¡Dios nos ha Entregado a Su Propio Hijo! Por Él nos ha Dado a la Iglesia y por ella ha puesto a nuestro alcance los Medios necesarios para poder vivir la Vida en Cristo: los Sacramentos.
Ahora espera nuestra respuesta generosa y nos alienta a que acojamos la Gracia Derramada en nuestros corazones (Rom 5,5), que no la tornemos estéril sino que con nuestra decidida cooperación produzcamos en la vida cotidiana Frutos de Conversión (1 Cor 15,10; 2 Cor 6,1-3).
¿Y qué Frutos concretos Espera el Señor de mí? Frutos de estudio y conocimiento de la propia Fe para poder dar razón de ella a muchos; Frutos de servicio y atención; Frutos de perdón y reconciliación; Frutos de solidaridad y Caridad con los necesitados; Frutos de generosidad con quien me pide cualquier tipo de ayuda; Frutos de un apostolado, etc.
Demos, pues, los Frutos que Dios Espera de nosotros, fuertemente adheridos al Señor, nutriéndonos de la Savia Viva de Su Amor y de Su Gracia, con la conciencia de que sin Él no podemos dar Fruto alguno (Jn 15,4-5)» (P. Jürgen Daum).

Semper Mariam In Cordis Tuo.